Accop - Coaching Ontológico

Según un Estudio de la ICF sobre “Consciencia de la Profesión del Coaching”[1], realizado a más de 18.800 personas en 25 países alrededor del mundo, el nivel general de consciencia, conocimiento o percepción de esta profesión por parte de la población[2], es de un 58%. Hasta ahí, pareciera aún que la cosa podría ir “color de rosas” para nuestra disciplina. Sin embargo, nos damos cuenta de que podríamos estar frente a un problema cuando desglosamos ese 58% en quienes tienen un “alto nivel de consciencia”, con solo un 17%, y quienes están“algo conscientes”, que suman el 41% restante.



Para aclarar este concepto, hago la analogía con el área médica: lo que hace que una persona vaya al médico ante un eventual dolor de estómago es que más allá de sentir dolor, sabe que existen profesionales que atienden ese tipo de dolencias y confían en dicha disciplina para sanarse. Es decir, existe consciencia de la disciplina y además una buena percepción en torno al impacto de la medicina.  

Es así que volviendo a las cifras anteriores, si evaluamos más en detalle ese 17%, creo que la cosa podría dejar de ser “color de rosas” para tornarse “color de hormigas”, y es que, ¿cuántas veces nos hemos encontrado con personas que dicen conocer “qué es el “coachinghaciendo referencia a algún evento en el que los hicieron saltar, bailar o alguna actividad similar, sin poder explicar concretamente a qué se refiere la disciplina ni desprender algún aprendizaje concreto que hayan concluido de la actividad que vivieron? Y sí, antes de que alguien se alarme, estoy de acuerdo con que los coaches también hacemos saltar y bailar y que estas actividades, siempre que estén acotadas a un propósito y ocurran en un contexto que contribuya al aprendizaje, pueden formar parte relevante de una experiencia facilitada mediante coaching

Lo que quiero ejemplificar con lo anterior es que, para quienes no tienen relación directa con la disciplina, al parecer, existe poca claridad sobre qué es, de qué se hace cargo y qué implica esta práctica. De ahí que podríamos interpretar que una de las razones de la no contratación de coaching es que no existe consciencia acerca de este servicio, apareciendo entonces el desafío de visibilizar nuestro quehacer para lograr posicionarlo como una profesión rentable. 

De existir consenso con lo anterior, podríamos, eventualmente, concluir también que surge una dificultad adicional cuando unimos los conceptos “coaching” y “ontológico”. En ese sentido, estoy segura de que a muchos les habrá pasado que no sólo han tenido que explicar esta última acepción, sino también han tenido que aclarar que no, no es ni oncológico, ni odontológico. Es así que los coaches ontológicos pudiéramos estar frente a un doble desafío. 

Una de las primeras cosas en las que quisiera poner énfasis en torno a este desafío, es que si bien el mismo estudio señala que no se pueden identificar con exactitud los factores que permiten aumentar la consciencia de coaching, un factor potencial a considerar es la labor de divulgación para promover la profesión y estimular la consciencia de esta… Pareciera ser obvio, ¿no? Pero, ¿cuánto estamos haciendo realmente al respecto?

Trabajar en conjunto para dar a conocer el coaching ontológico, sus fundamentos, alcances y beneficios, entre otros muchos aspectos, me parece que es una responsabilidad de todos los coaches de manera individual y colectiva y que, por lo tanto, no podemos delegar esa tarea solo a las escuelas y/o a las entidades reguladoras de la disciplina. Se requiere un rol activo en esta materia por parte de nosotros, los y las coaches ontológicos.

Pero quisiera ampliar aún más esta reflexión. Desde mi perspectiva, para lograr dar mayor visibilidad a nuestra profesión, es necesario movilizarnos desde un paradigma protagonista y colaborativo en el que nos hagamos cargo de este desafío como comunidad, trabajando no solo para nosotros mismos sino también para la disciplina en sí. De modo contrario, creo que podríamos terminar como ocurre en algunos rubros como la pesca, observando desde la escasez, pegándonos codazos por quedarnos con la mayor cuota de mercado e incluso -como he escuchado- “canibalizándonos” entre nosotros mismos.

Al respecto, mi hipótesis es que llevar a cabo acciones que contribuyan a aumentar la percepción de coaching permitiría, de alguna manera, “ampliar la torta” a través de la generación de mercado, lo que podría derivar en que muchas más personas conozcan y se beneficien de esta disciplina. Así, por ejemplo, el público general podría tomar contacto más fácilmente con la necesidad de nuestros servicios, mientras que existiría una mayor posibilidad de posicionamiento para los coaches que buscan encontrar su sustento económico mediante el ejercicio riguroso y profesional. 

El desafío, entonces, pareciera ser dejar de pensar en competencia y poner nuestra energía en hacer crecer el mercado de coaching desde modelos de negocio basados en alianzas y orquestación con otros, a través de propuestas de valor diferenciadoras, específicas y abiertas, que contribuyan, a su vez, a la difusión de esta maravillosa disciplina, porque “ampliar la torta, es un desafío de todos”.  

Si quieres tomar un rol activo en esta tarea, te convocamos a ser miembro de ACCOP. Además, te extendemos la invitación a participar en alguna de las mesas de trabajo: (i) Ética; (ii) Marketing y Comunicación; (iii) Sustentabilidad; (iv) Políticas de Acreditación y (v) Vinculación con el Medio. Puedes conocer más acerca de las mesas de trabajo AQUÍ

[1] Estudio de Consciencia de la Profesión del Coaching (2014). International Coach Federation (ICF).



[2] La población encuestada contempló una muestra total de 18.810 personas (con una muestra que varía entre 750 a 769 representantes por cada país participante). A la vez, el estudio contempló la participación de un total de 25 países, que no incluye a Chile.



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